SARAMAGO Y SU PARTICULAR ESTILO
Por: Germán Bielefeldt (Chessman)
Uno de los escritores de más importancia en la actualidad y literato con letras grandes, es el portugués José Saramago. Dueño de una imaginación sin parangón y de un estilo muy particular, se hizo acreedor al premio Nóbel de literatura 1998.
Descubrí a Saramago casi por accidente, ello fue apenas el año 2005 cuando a mi sobrino le hicieron leer en el colegio “Ensayo sobre la ceguera”, tras comprar el libro y ver que casi no tenía puntos aparte, me dije; Uff, que lata, debe ser muy denso leerlo. ¡Qué pobre comentario hice! estaba tan equivocado; le pregunto, ¿Qué tal el libro? y para mi sorpresa me responde, Me gustó mucho, es bueno de verdad. Fue ahí cuando me dije, Umm, el sobrino es malo para leer y si este libro le gustó, entonces debe ser bueno. El asunto es que el texto lo llevé para un viaje a Santiago y en pleno vuelo, ya estaba atrapado, el relato de Saramago era genial y de ahí comprendí que a este autor había que seguirlo. Muy pronto mi ejemplar que ya antes señalé, recorrió casi todas las manos de La Bohemia, ¡si hasta un plastificado le hicieron para cuidarlo como un preciado tesoro!
¿Qué hace a Saramago distinto al resto? La respuesta es sencilla, cada relato es una delicia, una imaginación sobresaliente que hace que no puedas dejar de leer. Sus diálogos que no son diálogos, pero que parecen serlo, fáciles de leer aun sin puntos apartes ni los guiones que demuestran diálogo. Otra característica, sus personajes sin nombres, sólo los roles y nadie se pierde, todos sabemos a quien se refiere. Creo que también el formato del libro ayuda mucho, letra grande no cansadora. Para los que aún no lo conocen, deben urgente leerlo y comiencen igual que yo, con el “Ensayo sobre la ceguera”.
Este año el pascuero se portó bien y se cuadró con nada menos que tres nuevos libros de Saramago, “La balsa de piedra”, “El hombre duplicado” y “Ensayo sobre la lucidez”. Partí por el último y ya al primer capitulo se vio que estamos en presencia de otra magnifica novela. No quiero sacarles pica, pero ya me sobo las manos para leer los otros dos.
Osorno, diciembre de 2006.